Uno de los aspectos más importantes para el análisis delictivo y la planificación de acciones de represión o prevención de cualquier índole es la inteligencia criminal. Esta permite a los analistas e investigadores tomar decisiones informadas que puedan traducirse en acciones de alto impacto y que generen un beneficio real para la función policial, sean estas de carácter represivo o de corte preventivo.
Figura 1. Inteligencia policial (PCMagazine, s.f.)
Primero, vale comprender qué es en sí la inteligencia criminal. De manera muy simplificada, la inteligencia criminal es información de diversa índole que tiene valor policial y que puede ser utilizada por las fuerzas policiales para la lucha contra la criminalidad. Para determinar si la información tiene o no valor, y por tanto si realmente se trata de inteligencia o simplemente de información, esta debe pasar por un proceso de análisis con varias etapas. Propiamente, estas etapas son la reunión, la evaluación, el cotejo, el análisis y la difusión (UNODC, 2010).
La reunión hace referencia a la recolección de información de diversas fuentes. Una de las fuentes más importantes son los patrulleros, que son quienes primero acuden a las escenas y quienes suelen tener un contacto más directo con la población general y con los delincuentes. Estos funcionarios de la ley pueden dar información de gran utilidad gracias a su acercamiento constante con la realidad criminal de las zonas en que ejercen sus labores.
También, se puede reunir información por medio de acciones de vigilancia de personas sospechosas, esto puede incluir acciones como la intervención telefónica, el seguimiento continuo de una persona o la vigilancia videográfica de la vivienda de una persona sospechosa. Claramente, según el nivel de intrusión, las acciones que se vayan a efectuar deben estar debidamente justificadas y sustentadas legalmente. Por otra parte, también se puede obtener información por medio de informantes, sean estos criminales o no.
Es importante tener en consideración que la información recibida de informantes puede llegar a ser de muy variable utilidad y siempre se debe tener el cuidado de no darle a las personas informantes más control y protecciones del que deben tener, en caso contrario es normal que se den abusos por parte del informante. A continuación, se presenta una noticia en donde se evidencian potenciales problemas al utilizar informantes.
(WRAL, 2024)
En resumen, la noticia cuenta como un informante policial, Dennis Williams, creo escenarios y dio información que provocó el arresto y allanamiento indebido de 15 personas. Aparte de que el informante fue acusado por obstrucción de la ley, el detective al que le dio la información y que ordenó los arrestos fue despedido y sentenciado a cumplir tiempo en prisión.
Posterior a la fase de reunión, se encuentra la fase de evaluación de la información recolectada. Esta etapa tiene como objetivo principal determinar el grado de fiabilidad de la información y qué tan directa fue la obtención de esta. Por ejemplo, el grado de fiabilidad de la información dada por un informante con un historial de veracidad y utilidad muy alto es muy distinto al grado de fiabilidad de la información dada por un informante cuyo historial no ha resultado en información veraz.
En la fase de cotejo, se busca organizar la información obtenida para facilitar su uso y clasificar su nivel de importancia y prioridad. Esta fase es de suma importancia para obtener un análisis adecuado y correctamente enfocado. Además, en esta fase se puede discriminar de un caso particular información que, aun siendo fiable y de calidad, tal vez no resulta completamente útil para el caso en cuestión, sino que podría utilizarse en otro caso.
Una vez que la información ha sido correctamente cotejada, se puede iniciar el proceso de análisis delictual. En esencia, dos de los enfoques analíticos más comunes es el táctico y el estratégico. El análisis táctico se enfoca en acciones a inmediato y corto plazo, mientras que el análisis estratégico se enfoca en acciones a mediano y largo plazo que modifican condiciones que atraen, facilitan o promueven el surgimiento de la delincuencia. Si se desea abundar más sobre estos dos tipos de análisis, en este mismo blog existe una entrada que habla más a profundidad de este tema.
Efectuado el análisis, sea desde el enfoque que sea, es necesario preparar una forma de difundir la inteligencia para que esta sea conocida y pueda ser utilizada por las personas o instituciones a las que les corresponda. Claramente, según los objetivos y el tipo de inteligencia, la forma y frecuencia en que se da la difusión puede llegar a variar. Por ejemplo, para inteligencia analizada desde el enfoque táctico, la inteligencia debe ser difundida casi a diario y debe enfocarse en proveer a los investigadores y patrulleros de la información necesaria para enfocar sus actividades diarias. Por otra parte, para inteligencia analizada desde el enfoque estratégico, la inteligencia debe ser difundida en periodos más largos y debe mostrar claramente las tendencias y apariciones de nuevas formas de delincuencia, así como las causas de estas para que las instituciones a las que les corresponden puedan actuar en consideración a esto.
Posterior a la difusión, y aunque no forma parte del ciclo de inteligencia igual considero que es importante mencionarlo, es la aplicación de la inteligencia por medio de la ejecución de acciones. Por ejemplo, en Costa Rica, el año 2023 fue el año en que más homicidios se dieron en la historia del país. Adicionalmente, según la memoria institucional del OIJ de ese año, un 70.9% del total de homicidios dolosos tuvieron relación con el crimen organizado (2024).
Con esto en consideración, el ciclo de inteligencia se debe utilizar con el objetivo final de desarticular las bandas de crimen organizado que provocan la amplia mayoría de los homicidios en el país, así como el prevenir que nuevas bandas surjan, especialmente prevenir que la influencia de bandas de mucha mayor organización y poderío de otros países puedan penetrar en el país.
Para esto, se debe enfocar la reunión de datos hacia la vigilancia de conocidos miembros de organizaciones delictivas, aún cuando se utilicen medidas intrusivas, como la intervención de telecomunicaciones y de medios informáticas. A partir de esto, se pueden conocer datos de las organizaciones criminales y llegar a prevenir que estas puedan actuar libremente. Así, la policía se puede anticipar a la comisión de delitos, incluidos los homicidios, los cuales suelen darse por ajustes de cuentas entre bandas y se efectúan por sicarios con variables grados de preparación.
Adicionalmente, también se pueden obtener datos de otros miembros de la organización, los cuales deben igualmente llegar a ser vigilados para eventualmente poder dar con los cabecillas de las operaciones criminales. Así, se puede lograr le detención eventual de los cabecillas, a la vez que se detienen a otros miembros de las organizaciones como los sicarios o los distribuidores de drogas.
Referencias:
OIJ. (2024). Memoria institucional 2023. Unidad de Análisis Criminal. https://sitiooij.poder-judicial.go.cr/index.php/component/phocadownload/category/34-memoria-institucional-oij?download=10480:memoria-institucional-oij-2023
PCMagazine. (s.f.). Inteligencia Policial [Imagen]. https://www.policechiefmagazine.org/changing-the-face-crime-prevention/
UNODC. (2010). POLICÍA Sistemas policiales de información e inteligencia Manual de instrucciones para la evaluación de la justicia penal. https://www.unodc.org/documents/justice-and-prison-reform/crimeprevention/Police_Information_and_Intelligence_Systems_Spanish.pdf
WRAL. (2024, 15 de mayo). Raleigh police informant faces prison time linked to fake drug arrests, wrongful raids. WRAL. https://www.wral.com/story/raleigh-police-informant-faces-prison-time-linked-to-fake-drug-arrests-wrongful-raids/21433210/
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