Como se sabe, uno de los objetivos primordiales de la criminología es la prevención integral del delito. Por mucho tiempo, esto se considero solamente desde el punto de vista comportamental y social de las personas. Sin embargo, con el surgimiento de las teorías ambientalistas y de la elección racional, la criminología se comenzó a interesar en determinar que, en parte, los delitos se cometen puesto que existen ambientes idóneos para que estos se den. Así, los delitos finalmente suceden gracias a que existe la oportunidad de que sucedan, más allá de las motivaciones particulares que tengan los potenciales infractores.
De acuerdo con esta corriente de pensamiento, surge la prevención situacional, la cuál tiene como fin fundamental reducir al mínimo estas oportunidades, lo que significa que la comisión de delitos se vuelve más complicada y riesgosa. Por esta situación, al ser la elección de delinquir una elección racional y basada en una evaluación de los beneficios y costos y riesgos percibidos por los potenciales perpetradores, el aumento del riesgo y el aumento de la complejidad y los costos asociados termina por ser un elemento que favorece la prevención de la criminalidad.
Según la Fundación Paz Ciudadana (2010), la prevención situacional del delito se basa en cinco estrategias generales: el incremento del esfuerzo del infractor, el incremento de los riesgos del infractor, la reducción de las recompensas del infractor, la reducción de las provocaciones y la eliminación de excusas. Como se nota, ninguna de estas estrategias implica un cambio social significativo, sino que simplemente buscan que la oportunidad o hasta el interés que puedan llegar a tener las personas de cometer un delito sean minimizadas por medio de cambios sencillos pero notables.
Dentro de los cambios más significativos que se puede hace por medio de un análisis de prevención situacional, se encuentran los cambios ambientales que favorecen la vigilancia pasiva. A continuación, comparto una imagen que muestra un diseño urbano que facilita la comisión de delitos.
Figura 1. Bulevar desordenado (BBC, 2010)
En la figura 1 se observa un bulevar con muchos elementos colocados de forma que dificultan el transito natural y la visibilidad. De esta manera, se crea un flujo peatonal anormal, en donde zonas de un solo bulevar cuentan con más o menos peatones según sus características. Por ejemplo, personas que utilicen sillas de ruedas se ven obligadas a moverse alrededor de las bancas y los postes que se encuentran en medio del bulevar, lo que las aleja del resto del flujo y las puede hacer más vulnerables a sufrir una victimización.
Además, los postes y anuncios que se encuentran provocan una disminución importante en la visibilidad y claridad del bulevar, esto puede crear puntos en donde la vigilancia pasiva de los transeúntes, según el flujo de personas, pueda llegar a ser nula. Evidentemente, esto facilita la oportunidad de que una persona con la motivación adecuada pueda cometer un delito, puesto que el riesgo de ser atrapado se ve sumamente disminuido puesto que el mal diseño urbano genera espacios de mayor vulnerabilidad.
En este ejemplo, la solución es relativamente sencilla, se requiere simplemente de eliminar o relocalizar a los elementos que dificultan el transito normal y que disminuyen la claridad. Sin embargo, existen sitios en donde el mal diseño existe desde un punto de vista infraestructural, en donde existen vías con varios giros ciegos, edificios con entradas que generan espacios para que personas se escondan, entre otras. En estos casos, los cambios son mucho más complejos y requieren de un rediseño muy amplio que, por lo general, no se suele dar.
A continuación, presentó una noticia sobre la forma en que se dan la mayoría de robos de vehículos en el país.
(Montero, 2024)
En resumen, en la noticia se expone que la mayor parte de robos de vehículos en el país se dan a causa de descuidos por parte de los dueños de los vehículos. Uno de los elementos que favorece el surgimiento de oportunidades para que los potenciales criminales puedan cometer el delito es el alejamiento y la facilidad de acceso con la que se dejan a los coches.
En una gran parte de estos casos, los vehículos son dejados al lado de la calle y los dueños no revisan que hayan quedado debidamente cerrados. Esto, hace que un potencial criminal vea como un objetivo muy sencillo y atractivo a este tipo de vehículos, puesto que pueden simplemente ir probando hasta toparse con un vehículo que haya sido dejado abierto y robarlo. Esto toma particular relevancia en los tiempos actuales, en donde dispositivos electrónicos que interfieren con la señal de los controles originales de los carros son de muy fácil obtención. En estos casos, si la persona no revisa manualmente que las puertas hayan quedado cerradas, es probable que el potencial criminal en pocos minutos pueda llevarse el vehículo sin mayor dificultad.
Igualmente, existen, desde el punto de vista de la prevención situacional, algunas maneras en que se puede tratar de disminuir el robo de los vehículos, tanto por parte de las autoridades, como por parte de los propios dueños de los vehículos. Cuando sea posible, las personas dueñas deberían asegurarse de guardar su vehículo al interior de una cochera con un adecuado funcionamiento, en vez de dejarlo en la calle al frente de la casa. Ciertamente, muchos de los robos de vehículos se dan por medio del ingreso a cocheras y la extracción del vehículo, pero de todas formas es una barrera que disuade a muchos potenciales criminales, porque el vehículo no es tan visible y porque requiere de un mayor esfuerzo para ser sustraído.
También, las personas deberían dejar sus vehículos en zonas en donde exista una iluminación adecuada y que no se encuentra muy aislada, o sea, que haya un flujo peatonal normal. De esta manera, existe una vigilancia pasiva que dificulta que los potenciales criminales puedan robar el vehículo sin ser vistos por otras personas y que corran el riesgo de ser denunciados o impedidos.
Por parte de la institucionalidad, se debe asegurar que el alumbrado público y las carreteras se encuentran en buenas condiciones, lo que favorece el tráfico normal vehicular. Adicionalmente, también se debe asegurar que el desarrollo urbano se da de manera planificada y que favorece la claridad y funcionalidad de las carreteras y aceras. Además, también debe simplificar las funciones de vigilancia de las fuerzas policiales, las cuales deben merodear por sitios en donde se conoce que se dan mayores cantidades de robos de vehículos.
Referencias:
BBC. (2010). Bulevar desordenado [Imagen]. http://news.bbc.co.uk/local/sheffield/hi/people_and_places/newsid_8946000/8946658.stm
Fundación Paz Ciudadana. (2010). Análisis delictual: enfoque y metodología para la reducción del delito. https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/468478/mod_folder/content/0/Analisis%20Delictual.pdf?forcedownload=1
Montero, C. (2024, 27 de marzo). ¡No descuide su carro! OIJ reporta aumento de robos en el país. Teletica. https://www.teletica.com/nacional/no-descuide-su-carro-oij-reporta-aumento-de-robos-en-el-pais_355381
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